En el Refugio Canino 07, ubicado en la vereda Mochuelo Alto de Ciudad Bolívar, viven cerca de 400 perros, quienes han tenido que pasar meses de intensas lluvias que azotaron esa zona de Bogotá.
Jabsbleidi, una mujer con el corazón tan grande como para cuidar a 400 animalitos, necesitaba una mano, un apoyo más allá de las promesas y de las buenas intenciones.
Y así fue. 15 voluntarios liderados por la Alcaldía de Bogotá a través del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal llegaron hasta este sector para brindar ayuda efectiva a esta proteccionista que vivía su propio calvario luchando por proteger a estos animales rescatados de la calle.
“Somos una misma manada” es la estrategia que vincula a decenas de personas que quieren ayudar a los refugios que protegen y resguardan a miles de perros y gatos en nuestra ciudad.
Estos voluntarios cambiaron nuestra manera de ver la ayuda a las personas que se parten el alma y se quitan el pan de la boca para ayudar en una ciudad como Bogotá donde el sentimiento animalista crece todos los días.
“Cuando llegamos al IDPYBA en abril de 2025 encontramos que el voluntariado estaba dirigido a ayudar al IDPYBA en nuestra sede de Engativá. Pero eso lo cambiamos de inmediato y reorientamos todo hacia el apoyo que pueden dar a las proteccionistas, que son las que de verdad necesitan nuestra compañía y respaldo como ciudadanía”, señaló Antonio Hernández Llamas, director del Instituto.
Y la ayuda llegó a Jasbleidi y sus 400 perritos, con donaciones de material de recebo para rellenar las zonas abiertas del refugio y servir de aislante al barro, con atención médica para los perros que se encontraba con el barro al cuello y con manos para ayudar a mejorar las condiciones de los animales.
Pero la intervención no terminó ahí. Jasbleydi también recibió acompañamiento y apoyo emocional, porque cuidar a quienes cuidan hace parte del compromiso del IDPYBA. Reconocer el desgaste físico y emocional que viven las proteccionistas es fundamental para que puedan seguir desarrollando su labor sin sentirse solas.
Ella sabe que cuenta con los voluntarios y con el IDPYBA que además abrió el Club Animalista en la localidad de Teusaquillo con el fin de que nuestras rescatistas tengan un lugar donde encontrarse, donde recibir apoyo y cuidado, pero sobre todo donde puedan sentir que la ciudad las ama y reconoce por su corazón animalista.
Hoy las cosas cambiaron en el Refugio Canino 07. Hoy Jasbleidi se levantó sintiéndose acompañada del amor de los voluntarios que se reunieron ayer en su refugio a decirle con acciones: Bogotá es una ciudad cada vez más animalista y cuidadora de sus mujeres y hombres rescatistas.






































