- Este sábado a las 8:00 p. m. se estrena el nuevo podcast del IDPYBA, un espacio que visibiliza historias reales de conexión entre humanos y animales de compañía y promueve la adopción y el cuidado responsable.
- En el primer episodio, Darcy Quinn deja por un momento los secretos del país para revelar uno propio: la historia de Toño, un perro que llegó sin planearse y transformó su vida.
Bogotá, abril 14 de 2026. @AnimalesBog. Este sábado a las 8:00 p. m., el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) lanza “Testimonios Interespecies”, un podcast que reúne historias reales de conexión, cuidado y respeto entre humanos y animales.
En una ciudad que a veces puede ser indiferente frente a la realidad de los animales, este espacio propone una pausa para escuchar otras historias: las que no suelen ser noticia, pero que reflejan vínculos profundos, decisiones responsables y formas de cuidado que transforman vidas.
Testimonios Interespecies reúne voces reconocidas y ciudadanos que, desde sus experiencias personales, comparten cómo los animales han marcado sus vidas, generando relaciones basadas en el afecto, la responsabilidad y la empatía.
El primer episodio tiene como invitada a la periodista Darcy Quinn, una de las voces más influyentes de la radio en Colombia. Acostumbrada a revelar información de interés nacional, en esta ocasión cambia de registro para narrar una historia personal.
Darcy comparte la historia de Toño, un perro que encontró en la calle y que, tras sobrevivir por su cuenta, llegó a su vida sin planearse. Desde entonces, se convirtió en su compañero en momentos de soledad, duelo y transformación emocional.
A través de su testimonio, el episodio aborda temas como la adopción responsable, la pérdida, la resiliencia y la compañía, mostrando cómo estos vínculos pueden cambiar la forma en que las personas habitan la ciudad y se relacionan con otras formas de vida.
Testimonios Interespecies busca abrir una conversación más amplia sobre el lugar de los animales en la sociedad, invitando a la ciudadanía a asumir su cuidado desde la responsabilidad, la empatía y el reconocimiento de su valor.
Aquí sí pasa. Bogotá, mi casa, es animalista.


