Bogotá D.C., 11 de septiembre de 2026. El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) hace un llamado a las familias, tenedores, administradores y comunidades de propiedad horizontal a fortalecer las medidas de prevención para evitar accidentes de animales de compañía en ventanas, balcones, terrazas y otros espacios elevados.
El llamado se realiza luego de conocerse un caso ocurrido el 10 de septiembre en un conjunto residencial de la localidad de Fontibón, donde un perro cayó desde un sexto piso y, pese a los esfuerzos realizados para brindarle atención, perdió la vida. De acuerdo con la información publicada, las circunstancias exactas de la caída aún son materia de verificación, por lo que no corresponde anticipar conclusiones sobre las causas o eventuales responsabilidades.
Para el IDPYBA, este tipo de situaciones constituye una oportunidad para recordar que muchos accidentes pueden prevenirse mediante la identificación oportuna de riesgos dentro de los hogares y la adopción de medidas de seguridad adecuadas.
Ventanas y balcones: espacios que requieren especial atención
Los animales de compañía pueden acceder a ventanas, balcones y terrazas de manera inesperada, especialmente cuando existen puertas abiertas, elementos próximos a las barandas o espacios que permiten el paso o salto del animal.
Por esta razón, el IDPYBA recomienda a las familias:
- Identificar los puntos de riesgo dentro del apartamento, especialmente ventanas, balcones, terrazas y espacios elevados.
- No dejar abiertas ventanas o puertas de balcones sin medidas de protección cuando los animales tengan acceso a estos espacios.
- Instalar, cuando resulte necesario, sistemas de protección seguros y técnicamente adecuados, especialmente en viviendas ubicadas en pisos altos.
- Verificar periódicamente el estado de las mallas, cerramientos, anclajes y demás elementos de protección.
- Evitar muebles, materas u otros objetos que puedan facilitar que un animal alcance una ventana o baranda.
- No confiar exclusivamente en la capacidad del animal para reconocer el peligro: una distracción, un ruido, otro animal o un estímulo externo puede desencadenar una conducta inesperada.
- Informar a familiares, trabajadores domésticos, paseadores, cuidadores y visitantes sobre las medidas de seguridad que deben mantenerse en el hogar.
- En caso de realizar labores de limpieza, mantenimiento o reparación, verificar previamente que los animales se encuentren en un lugar seguro y que ventanas y balcones permanezcan controlados.
La prevención debe hacer parte de la tenencia responsable, entendida no solamente como garantizar alimentación, atención veterinaria y afecto, sino también como proporcionar a los animales un entorno seguro que reduzca riesgos previsibles para su vida e integridad.
La Corte Constitucional reconoce la importancia de las mallas de protección
La prevención de accidentes en altura también ha adquirido especial relevancia en el ámbito de la propiedad horizontal.
En la Sentencia T-228 de 2026, la Corte Constitucional estudió el caso de una familia que había instalado una malla de protección en el balcón de un apartamento ubicado en un sexto piso para evitar la caída de sus gatos. La Corte consideró que, en las circunstancias particulares del caso, una malla transparente, desmontable, liviana y de bajo impacto podía constituir una medida razonable para proteger la seguridad y el bienestar de los animales.
La Corte señaló que las normas de propiedad horizontal deben armonizarse con el deber constitucional de protección de los animales como seres sintientes y que las copropiedades no pueden imponer restricciones absolutas que desconozcan, sin una justificación suficiente, medidas razonables dirigidas a prevenir riesgos para los animales de compañía.
En particular, la sentencia destacó que la instalación de una malla de protección puede ser compatible con el régimen de propiedad horizontal cuando se trata de un elemento liviano, removible, seguro, de bajo impacto visual y que no comprometa la estructura, la seguridad de terceros ni los derechos de los demás residentes.
La decisión también resulta relevante porque reconoce que los hogares y las copropiedades son espacios de convivencia entre personas y animales, y que las decisiones relacionadas con estos espacios deben considerar el bienestar y la seguridad de los animales de compañía.


