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Hace más de 150 años la Policía de Bogotá ya tenía un deber frente a los animales

Hace más de 150 años la Policía de Bogotá ya tenía un deber frente a los animales

Mucho antes de que existieran las actuales leyes de protección animal, los códigos de policía modernos o las entidades especializadas en bienestar y protección animal, la Policía de Bogotá ya tenía deberes expresamente relacionados con los animales.

La fecha puede sorprender: 1874. El 13 de noviembre de ese año, la Municipalidad de Bogotá expidió el Acuerdo 47 de 1874, titulado “Que determina los principales deberes del Cuerpo de policía de esta ciudad”. Entre los diferentes deberes asignados a la Policía aparecen varios relacionados directamente con los animales. Uno de ellos ordenaba recoger los animales dañinos y llevarlos al coso, para que allí respondieran sus propietarios por los perjuicios ocasionados.

Pero hay una disposición todavía más llamativa. El Acuerdo establecía como deber de la Policía impedir que se maltrataran los animales de uso doméstico y señalaba que, cuando fuera necesario recogerlos, debía hacerse de manera que no se les ocasionara más daño del estrictamente necesario para aprisionarlos.

La norma iba incluso más allá. Dentro de los deberes policiales se incluyó expresamente impedir el maltrato de los animales y se establecieron reglas relacionadas con los animales utilizados para el transporte y los carreteros.

Estamos hablando de Bogotá en el siglo XIX. Una ciudad muy diferente de la actual, con otra estructura administrativa, otro modelo de policía y otra manera de entender jurídicamente la relación entre las personas y los animales.

Por supuesto, sería anacrónico leer este acuerdo como si hubiera sido redactado bajo las categorías contemporáneas de derechos de los animales, sintiencia o protección animal. El contexto histórico era diferente.

Precisamente por eso resulta tan interesante. El Acuerdo 47 de 1874 permite observar que la protección frente al maltrato animal ya aparecía como una función concreta de policía en Bogotá hace más de 150 años.

Y tampoco surgió de la nada. El acuerdo se relaciona con una evolución normativa anterior. En 1873, por ejemplo, el Acuerdo que organizó la Policía del Distrito había establecido las bases de la estructura policial que posteriormente sería reformada. Y en décadas anteriores ya existían disposiciones relacionadas con el llamado “coso”, destinado a recoger animales que causaban daños o permanecían sueltos en las vías públicas.

De esta manera, cuando hoy hablamos de las funciones de las autoridades frente al maltrato animal, existe una historia normativa que se remonta mucho más atrás de lo que normalmente imaginamos.

Ese documento histórico hace parte del repositorio. Y conservarlo tiene un valor especial: permite descubrir que la relación entre policía, ciudad, convivencia y protección de los animales no comenzó con el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Tiene raíces mucho más antiguas. Quizás una de las cosas más interesantes de estudiar el derecho animal sea precisamente esa: descubrir que muchas preocupaciones que consideramos completamente contemporáneas ya habían aparecido, de alguna manera, en normas de hace un siglo o incluso más.

En 1874, un acuerdo de la Municipalidad de Bogotá ya decía que la Policía debía impedir el maltrato de los animales. Hoy podemos leer ese documento con una mirada histórica y preguntarnos cuánto ha cambiado desde entonces nuestra manera de entender ese deber.

La respuesta está en las normas.

Y algunas de ellas llevan más de 150 años esperando ser descubiertas.