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Criaderos ilegales en Bogotá: donde el sufrimiento animal se esconde

El reciente rescate de varios animales en un presunto criadero ilegal en la localidad de Ciudad Bolívar pone sobre la mesa una realidad que muchas veces pasa desapercibida: detrás de estos lugares se esconden historias de sufrimiento.

Aunque en Colombia existen normas claras como el Decreto 2257 de 1986 y el Decreto 780 de 2016 que prohíben los criaderos de animales domésticos en zonas urbanas, en Bogotá sólo se permiten en áreas rurales bajo condiciones específicas (de difícil cumplimiento) aunque lamentablemente se siguen presentando casos donde estas reglas no se cumplen.

Y cuando eso pasa los animales son quienes más lo sufren. Muchos viven en condiciones deplorables, hacinados en pequeños espacios, con mala higiene, sin agua suficiente, sin una alimentación adecuada y sin atención veterinaria.

Las hembras son obligadas a reproducirse de manera constante, lo que evidencia sobreexplotación, negligencia y abandono que afectan gravemente su salud y su bienestar.

En estos casos la denuncia ciudadana es clave y para ello la línea 123 se encuentra habilitada en situaciones urgentes, contando con otras rutas como el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o a través de la plataforma ‘Bogotá te escucha’, donde es posible enviar fotos o videos como evidencia.

Con estos reportes la autoridad de Policía interviene y verifica la situación. Posteriormente los animales son valorados por médicos veterinarios del IDPYBA, quienes emiten un concepto técnico, con base en el cual la Policía puede realizar la aprehensión material preventiva poniendo a los animales bajo custodia del Instituto, para iniciar procesos de recuperación y rehabilitación abriendo la puerta para brindarles una segunda oportunidad.

Ante esta situación lo más importante es recordar que para lucha en conjunto con la ciudadanía la adopción siempre será la mejor opción. Debemos recordar que los animales no son mercancía; son seres sintientes que merecen vivir bien y no sufrir.

Optar por la adopción no solo evita apoyar este tipo de prácticas que comercializan la vida, sino que también le brinda una oportunidad a un animal que realmente necesita un hogar. Por eso, el llamado es claro: adoptar, no comprar.

Adoptar es amar sin condiciones.